Trail ecoparque 2017

 

  Un reto más, una aventura más, una carrera a pie más, pero todo diferente, longitud, altitud, humedad, desnivel...
 Conocí el GP de Isla Trail Ecoparque de Trasmiera en Facebook por el padre de Adrián Aparicio "66", puesto que compartía publicaciones ya que la prueba tiene inicio y final en su localidad. Era un tipo de prueba (trail) que nunca me había llamado la atención antes cuando me hablaban de ella, pero que como con muchas cosas acaba picando el gusanillo y por sumar una experiencia más...
  Me presentaría a la prueba como en tantas ocasiones en que me estreno un poco a ciegas, desconocía el tipo de señalización que se usa en este tipo de carreras, en carreras urbanas o crosses está la cinta y las vallas o gente en los cruces, no sabía si sería necesario llevar bastón. En principio tenía en mente  llevar mochila tipo Camelback aunque durante la carrera existiesen avituallamientos pero al final lo deseché y no llevaría nada.
  Mi preparación ha sido principalmente en Burgos capital, en el cerro de San Miguel, dando vueltas al circuito de BTT del Castillo pero aun así no sumaba tanto desnivel. También he aprovechado un par de visitas a la familia en Bilbao para salir a correr por los acantilados de Uribe Kosta, eso sí era algo más parecido a altitud, humedad o vistas respecto al lugar de la prueba. Asistía consciente de que me faltaba mucha experiencia en las bajadas, y más aún cuanto más técnicas son estas, lo que hace que durante las bajadas no me vea del todo seguro, y siendo sincero es cuando más respeto tengo, ya que tengo miedo a una caída y volver a hacerme algo en el brazo derecho, más concretamente en mi guerrero húmero.

  Para la inscripción a la carrera tuve que estar atento ya que las plazas eran un poco limitadas, 500, por lo que leía solían acabarse cada celebración con rapidez, así que al poco de abrir el plazo la realice y menos mal porque a las 4 horas se empezó a formar la lista para reservas.

  Con el finde medio planeado y una meteorología espectacular me presenté en la zona con mi pareja. El día anterior aprovechamos a hacer turismo ya que había visto un vídeo del Faro del Caballo, en Santoña y me apetecía conocerlo, en el vídeo lo pintaban muy bonito, y lo era, pero como no buscamos más información no fuimos de la guisa más apropiada en cuanto a vestimenta y calzado. Las vistas eran tan bonitas como cansadas, más de 750 escaleras con algunos tramos de mucha pendiente para llegar a él, eso y 5 km, 3 de ellos por una senda, esto en cada sentido, total que casi comemos a la hora de merendar. Con el estómago lleno nos dirigimos a recoger el dorsal y al alojamiento a descansar un rato y preparar todo lo del día siguiente antes de salir a cenar y dar una vuelta para conocer la zona de salida y llegada.

  Ya el día de la carrera y bien descansado bajamos a desayunar 2 horas antes de la salida y ¡vaya desayuno! De primero zumo, tortilla de patata, cecina en aceite y pizza y de segundo con el café, tarta de queso, trenza con chocolate y bizcocho de 3 chocolates, todo casero y todo delicioso. Con lo que me gusta comer traté de resistirme, pero sólo dejé en el plato el bizcocho, eso sí, lo probé. Ya uniformado nos acercamos a la zona de salida, calenté un poco antes, pasamos el control de chips y a esperar la arrancada. Éramos 500 participantes y me coloqué como a final del primer tercio. 

  A las 10:45 puntuales se dio la salida, active el reloj y empecé a moverme teníamos 27 kilómetros por delante y casi 1200 metros de desnivel positivo, el primer kilómetro prácticamente discurría por asfalto y en bajada, mi sensación que iba muy rápido, pero da igual seguía a gente que parecía tener buen ritmo mientras el pelotón se estiraba. Tras atravesar la Marisma del Joyel por el Molino de Santa Olaja donde se estiró la carrera por algún paso estrecho y unos leves desniveles en el km. 5, nada más el primer avituallamiento líquido, si empezaba la subida, entre gente que paró y caminaba empecé a adelantar a gente y cambiar de grupo, en las bajadas procuraba fijarme en los de delante para ver como lo hacían y así aprender y copiar.

Tras varios repechos y las consecuentes bajadas llegamos al segundo avituallamiento en este también  bebí y adelante a un par de participantes que iban en el grupo anterior, ahí comenzaba las subida al punto más alto de carrera. 
Al poco de empezar la subida pasé a mi grupo y traté de alcanzar al anterior pero me fue imposible en las rectas los veía lejos. Una vez llegado arriba donde nos esperaban algunos fotógrafos y dos personas tocando gaita y tambor, una zona algo llana entre vegetación, había algún cruce como hacia caminos más estrechos y dude pero seguí por el camino correcto, y de ahí a la bajada más técnica, las piedras estaban húmedas y patinaban pero aseguré y aminoré la marcha para evitar la caída. Al finalizar la bajada tenía a mi espalda a 2 participantes del grupo del que me había escapado al empezar a la subida, pero no aguantaron mucho. Empiezo a dar caza a los últimos andarines, que habían salido a las 9:00, llegando a las cuestas del casco histórico de Isla. Ahí junto a la iglesia estaba el tercer avituallamiento también con música en directo y ahí si me dio la vista para ver a algún participante del grupo delantero, después de beber y coger un trozo de plátano me puse en marcha. Seguía adelantando andarines, como hasta el final de carrera, que muy respetuosos nos dejaban rebasarlos hasta en las zonas más estrechas, y después de un par de kilómetros di caza a un par de participantes en una subida pronunciada, pero como me vi mejor que ellos no me detuve y seguí a mi ritmo. 
Ya cerca de cuarto avituallamiento vi que me estaba acercando a un grupo de media docena de participantes y en el avituallamiento los di caza prácticamente, volví a beber esta vez más que en cualquiera anterior y me privé de comer chocolatinas Milka, en la siguiente subida ya me enganché, me quedé al final un poco y después me puse a mitad, un par de ellos empezaban a tirar más y parecía que los podía seguir.
 Llegamos a los acantilados, que ¡vaya vistas!, y a las subidas más difíciles donde no solo hay que subir andando sino que casi hasta se necesita agarrarse a la cuerda para subir, como una cuesta tenía, yo seguía a su ritmo. De ahí hacia el kilómetro de la muerte, pasamos a algún participante que no había dosificado bien y nos intercambiamos pasadas con alguno que alcanzamos. Una vez pasado el peor tramo de la última subida, último avituallamiento líquido, un pequeño desnivel más hacia la antena y desde allí dicen es todo bajada. 
Foto Jesús Concepción
En ese desnivel ya nos separamos todos después de haber superado a un par de ellos, comenzamos a bajar y al poco asfalto y se ven viviendas, me empiezo a saborear pero poco después giro a la izquierda y camino, un poco más de desnivel esta vez poco, pero a mis piernas nos las quedan mucho más, seguimos bajando y ya llegamos al camping de lo último que había que bordear antes de entrar en Isla y enfilar la recta de meta, miro el reloj y 2:25:05 ¡voy a bajar de las 2:30 que tenía en mente! A las 2:25:16 paso las meta, 7 segundos menos por el desfase al pasar la salida. Contento yo y contenta Virginia que llega con mi bolsa de la ropa para ducharme, me dice que he terminado el 36, los estaba contando una niña, yo me quedo algo incrédulo. Repongo algo líquidos y me voy a la playa, estiro un poco y me meto las piernas al agua, sabe a gloria. Una vez hecho, ducha, pasar otra vez por el avituallamiento a beber algo más, veo las clasificaciones y efectivamente el 36 de la general, 26 de mi categoría superado por una fémina y los incombustibles veteranos y para ser la primera vez me doy por satisfecho. De allí a la zona de salida a compartir mesa con participantes donde el menú de carrera es ensalada de pasta, y bocatas de panceta y chistorra a la parrilla. Una vez terminado una poco de paseo por Isla y a recogerse cada cual a su hogar.


  Como ha sido mi primer trail no podría valorar la dureza pero la experiencia ha sido positiva, organización espectacular, vistas increíbles, meteorología acompañando, no sé si se puede pedir más, igual si fotos llevé el móvil pero el espíritu de la competición me pudo y no me detuve durante esta a hacer ninguna, solo hice una al gaitero y me quedó movida por no parar. Próxima aventura o carrera quien sabe, estos próximos fines de semana tengo la agenda un poco ocupada pero cualquier cosas se podría dar, seguiremos sin parar.

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